POLÍTICA A 43 años del regreso de la democracia, la UCR de San Martín recordó el legado de Raúl Alfonsín
Bajo la consigna “Democracia para siempre”, el Comité de la Unión Cívica Radical de General San Martín fue escenario de un encuentro para conmemorar los 43 años del triunfo electoral de Raúl Alfonsín y el retorno de la democracia en la Argentina. La actividad reunió a dirigentes nacionales y provinciales, concejales, consejeros escolares, militantes, afiliados, vecinos y amigos del radicalismo, en una jornada que tuvo como principales expositores a dos protagonistas de aquella etapa histórica: Enrique “Coti” Nosiglia, ministro durante la presidencia de Alfonsín, y Daniel Salvador, ex vicegobernador bonaerense y ex secretario de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP).
El encuentro fue presidido por Alexia Caruso, titular del comité radical de General San Martín, y moderado por Walter Caruso, diputado provincial mandato cumplido.
En la apertura se destacó la importancia de recordar una fecha que no pertenece exclusivamente al radicalismo, sino que constituye un hito para el conjunto de la sociedad argentina.
Carolina Lencina -vicepresidenta de la Juventud Radical de la Provincia de Buenos Aires- recordó que aquella jornada no significó solamente recuperar el derecho al voto, sino también dejar atrás uno de los períodos más oscuros de la historia nacional. En ese sentido, se planteó la necesidad de escuchar a quienes fueron protagonistas de aquellos acontecimientos y conocer de primera mano las decisiones y los desafíos que debió afrontar el primer gobierno democrático.
Walter Caruso, por su parte, valoró la presencia de representantes de distintos ámbitos políticos e institucionales y señaló que se trataba de un acto de la democracia, cuya importancia también estaba expresada en la diversidad de quienes acompañaron la convocatoria.
Al presentar a los disertantes, destacó el papel de Raúl Alfonsín como una figura central en la recuperación democrática y como el dirigente que asumió el desafío de construir una democracia duradera. La invitación a Nosiglia y Salvador permitió recuperar dos experiencias fundamentales de aquel gobierno: la tarea política desarrollada desde el Ministerio del Interior y el proceso de investigación de los crímenes cometidos durante la dictadura a través de la CONADEP.
Daniel Salvador: memoria, verdad y justicia
Daniel Salvador puso el acento en el valor de los 43 años de democracia ininterrumpida y en la importancia de haber dejado atrás las interrupciones institucionales que durante décadas habían alternado gobiernos constitucionales con dictaduras militares.
Al recordar el contexto previo a 1983, describió una sociedad atravesada por el miedo, la represión y las consecuencias de un régimen que había transformado profundamente la vida cotidiana. Una sociedad que había pasado de ser abierta y solidaria a vivir bajo el temor, en un escenario marcado por la persecución política y la desaparición de personas. Recordó la presión social para encontrar una salida democrática y recuperar las instituciones, así como la denominada ley de autoamnistía, con la que la dictadura pretendía que tanto ellos como grupos de guerrilleros no pudiesen ser juzgados en el futuro por ningún acto.
Salvador remarcó que Alfonsín comprendió que no podía construirse una democracia sólida si se renunciaba a investigar las violaciones a los derechos humanos. Por eso, una de sus primeras decisiones fue dejar sin efecto aquella norma e impulsar la creación de una comisión que investigara lo sucedido durante el terrorismo de Estado. En ese punto, recordó las resistencias y cuestionamientos que enfrentó la iniciativa.
Al referirse a la creación de la CONADEP, destacó que Alfonsín había impulsado una comisión con características particulares: integrada por personalidades independientes y de reconocido prestigio, en su mayoría ajenas al partido gobernante, provenientes de distintos ámbitos de la sociedad, como la Justicia, el periodismo y las instituciones religiosas. Para Salvador, aquella decisión tuvo un significado profundo y sintetizó una convicción que debía orientar el proceso de reconstrucción nacional: encontrar la pacificación, no a través del olvido, sino de la memoria; no mediante la violencia, sino a través de la justicia.
También diferenció el proceso argentino de otras experiencias internacionales. Mencionó como referencia los juicios de Nüremberg, mientras que en la Argentina se tomó la decisión de llevar ante la Justicia a quienes estaban entregando el poder y todavía conservaban influencia en distintos centros de decisión. Consideró que la experiencia argentina tuvo un carácter distintivo y fue posible gracias a la decisión política de Alfonsín, quien sostuvo su postura frente a fuertes presiones y contó con un equipo de colaboradores comprometidos con ese objetivo.
Coti Nosiglia: reconstruir las instituciones y recuperar la política
La segunda exposición estuvo a cargo de Enrique “Coti” Nosiglia, quien recordó su participación, junto a dirigentes radicales y de otros espacios políticos, en el proceso de recuperación democrática que encabezó Alfonsín. Señaló que durante aquellos años existía un debate acerca de cuál era el mejor camino para alcanzar una democracia plena. Mientras algunos sectores consideraban que la violencia podía ser una vía para recuperar el sistema republicano, sostuvo que el radicalismo siempre defendió que la salida debía construirse con el conjunto de la sociedad y a través de las instituciones.
Nosiglia también describió el complejo escenario económico y financiero que recibió el gobierno de Alfonsín en diciembre de 1983. Recordó que la inflación rondaba el 600%, que el Estado había asumido obligaciones vinculadas con los depósitos bancarios y que el país debía afrontar una enorme deuda financiera contraída durante la dictadura, en un contexto internacional de tasas de interés muy elevadas.
Pero, más allá de la situación económica, destacó que uno de los grandes desafíos consistía en reconstruir las organizaciones democráticas y populares que habían sido suspendidas, perseguidas o debilitadas durante el régimen militar. En primer lugar, los partidos políticos, que dispusieron de muy poco tiempo para reorganizarse antes de las elecciones. También las organizaciones de trabajadores, profesionales, estudiantes y otros sectores de la sociedad civil.
El objetivo, explicó, era reemplazar el poder corporativo que había predominado durante la dictadura por un sistema basado en la representación política y la participación democrática.
En ese contexto, definió una primera etapa del gobierno de Alfonsín como un período de “cambios autónomos”, en el que se tomaron decisiones de enorme complejidad política e institucional. Entre ellas mencionó la creación de la CONADEP, el acuerdo de paz con Chile y otras medidas que pudieron concretarse sin contar necesariamente con el acompañamiento del justicialismo.
Para Nosiglia, el juzgamiento de los responsables de la dictadura constituyó un logro de enorme trascendencia internacional. Destacó que la Argentina fue el único país de América Latina que, después de tantos golpes militares en la región, llevó adelante un proceso de juzgamiento de esas características.
Con el paso del tiempo, agregó, Alfonsín entendió que ya no alcanzaba con aquella etapa de decisiones autónomas y que era necesario construir consensos para impulsar las transformaciones que el país necesitaba. Entre los objetivos se encontraban superar el estancamiento económico, modernizar el Estado y lograr que su funcionamiento fuera sostenible.
También recordó la atención de la emergencia humanitaria y alimentaria que afectaba a amplios sectores de la población, y el trabajo desarrollado desde el Consejo para la Consolidación de la Democracia, ámbito al que Alfonsín encomendó pensar las bases de una democracia moderna, capaz de garantizar las libertades y, al mismo tiempo, generar condiciones para el crecimiento económico.
En esa búsqueda de consensos, Nosiglia valoró el trabajo realizado con distintos sectores políticos y, particularmente, con el peronismo. Reconoció las dificultades que atravesó el gobierno radical, entre ellas los 13 paros generales convocados durante la presidencia de Alfonsín, pero también destacó que existieron momentos de colaboración institucional.
En particular, recordó el acompañamiento recibido durante la crisis de Semana Santa de 1987 y la posterior conformación de espacios de diálogo que permitieron avanzar en distintas iniciativas legislativas. Entre ellas mencionó la Ley de Coparticipación Federal, la Ley de Defensa Nacional y decisiones de política exterior que contribuyeron a recuperar la imagen internacional de la Argentina.
El legado de Alfonsín y la vigencia de la democracia
Hacia el final, Nosiglia y Salvador recordaron a Alfonsín como un ser comprensiblemente comprometido, un hombre de Estado cuyos intereses eran los intereses de los argentinos. “Vale la pena señalarlo cuando hay tanto narcisismo en la política, tanta búsqueda de logros personales”, dijo Nosiglia despertando el aplauso de todos.
También, Salvador aseguró que conversar con Alfonsín significaba sentirse atendido y escuchado. Su manera de hacer política, explicaron, no consistía en imponer sus ideas, sino en intentar convencer a los demás para que los objetivos pudieran transformarse en una construcción compartida.
Finalmente, se refirió a la importancia de comprender que en democracia es muy lógico ganar y perder elecciones. “Si viniéramos ganando desde nuestro primer gobierno, ya no estaríamos hablando de democracia”, reflexionó. Por eso, consideró que otra de las grandes enseñanzas de Alfonsín fue demostrar que un partido político también debe saber sostenerse cuando no está en el gobierno, manteniendo sus convicciones, sus principios, sus posiciones y el debate interno.
El encuentro en el Comité Radical de General San Martín permitió así recuperar una etapa decisiva de la historia argentina, pero también abrir una reflexión sobre el presente y el futuro. A 43 años de aquel 30 de octubre de 1983, el legado de Alfonsín volvió a ocupar el centro de la escena, con un mensaje que trascendió las pertenencias partidarias: la democracia no es solamente una conquista del pasado, sino una responsabilidad colectiva que debe sostenerse y fortalecerse todos los días.
La jornada contó con la presencia de importantes referentes del radicalismo nacional y bonaerense, entre ellos Emiliano Balbín, presidente de la UCR de la provincia de Buenos Aires; Adriana Ginóbili, tesorera del comité provincial; el senador nacional Maximiliano Abad; Adriana López, directora de la Universidad Nacional Raúl Scalabrini Ortiz; Sebastián Salvador; Matías Rapalini; Rocío Tedesco, presidenta de la Juventud Radical de la provincia de Buenos Aires, y Gustavo Posse, ex intendente de San Isidro. También acompañaron el encuentro dirigentes locales como Fernando González, Nestor Figarola, Ricardo Magnano y Nora Arana, entre otros, además de concejales, consejeros escolares, militantes, afiliados y vecinos.