SOCIEDAD De Villa Ballester al Mundial y del Mundial a Ballester
Mientras millones de argentinos todavía vivían las emociones del Mundial, en Villa Ballester comenzó a escribirse un nuevo capítulo de la historia. El domingo 19, tras la final, el barrio recibió al bombo más grande del mundo, una pieza de casi tres metros de diámetro que rinde homenaje a Lionel Messi y que nació con una idea tan sencilla como ambiciosa: si Messi es "el más grande", el homenaje también debía ser el más grande.
Detrás del proyecto está Nacho Saulquín, vecino de Ballester, percusionista, docente y referente de 7/8, la escuela de percusión que fundó hace más de dos décadas y desde donde impulsó un emprendimiento que hoy fabrica instrumentos para hinchadas de toda la Argentina y distintos países del mundo.
La idea comenzó a tomar forma hace apenas unos meses con el desafío de fabricar un enorme bombo en tributo al capitán argentino. Ya existía uno muy grande, poseedor del récord, de 2,64 metros, perteneciente al club Motagua, de Honduras. El resultado local fue una verdadera obra artesanal que requirió meses de trabajo y contó la colaboración de decenas de personas.
Sin embargo, la historia del bombo gigante tiene un capítulo previo que se escribió a miles de kilómetros de Villa Ballester. Saulquín fue contratado por la productora Underground para trabajar en la organización del espacio oficial del hincha argentino durante el Mundial. Desde Atlanta coordinó la producción del Fan Fest albiceleste, donde miles de argentinos se reunieron para vivir la previa y el post partido con recitales, pantallas gigantes y toda la pasión futbolera.
Por ese escenario pasaron artistas como La T y La M y Los Palmeras; además el día previo al encuentro frente a Inglaterra organizó el tradicional banderazo junto a distintas agrupaciones de hinchas argentinos. También fue uno de los responsables de la multitudinaria caravana que acompañó a los simpatizantes desde el predio de Underground hasta el estadio Mercedes-Benz donde Argentina enfrentó a Inglaterra, en un operativo coordinado junto a las autoridades locales, bomberos y la policía.
Además de la producción, Nacho hizo lo que mejor sabe hacer: tocar. Estuvo en la cancha durante los partidos frente a Egipto e Inglaterra llevando el ritmo de la percusión argentina.
Y entre todos esos instrumentos hubo uno muy especial: un bombo fabricado en Villa Ballester que incluso terminó en manos de jugadores de la Selección como Nicolás Paz, Leandro Paredes y Lisandro Martínez. Las imágenes recorrieron las transmisiones y despertaron el orgullo de quienes seguían el Mundial desde San Martín.
Con la clasificación consumada y el trabajo cumplido, Saulquín regresó antes de la final para verla junto a su familia y presentar en Villa Ballester, su ciudad, el proyecto que venía preparando hacía meses.
Así nació el emotivo homenaje realizado en Villa Ballester. Con el acompañamiento del Municipio, la Delegación Municipal y la colaboración de vecinos y los Bomberos Voluntarios de VB, el enorme bombo fue retirado de la fábrica con una grúa y trasladado por las calles hasta el escenario montado en Alvear y Lacroze, donde quedó oficialmente presentado. Allí fue protagonista del festejo con los vecinos.
Para Saulquín, sin embargo, el verdadero logro no pasa únicamente por el récord. "Lo más importante fue la colaboración de todos", resume. Y esa palabra aparece una y otra vez cuando recuerda el Mundial, los banderazos, los músicos, los hinchas, el trabajo colectivo y también la ayuda recibida para concretar el homenaje en Ballester.
La historia de 7/8 comenzó en 2001 como una escuela de percusión. Con el tiempo llegaron los talleres, los eventos para empresas y la fabricación de instrumentos para las hinchadas de fútbol. Hoy producen bombos, redoblantes, repiques, parches, accesorios y sistemas personalizados para clubes del ascenso y de Primera División como River, Independiente, Boca, Racing, Lanús, Alte. Brown, Chicago y, claro, Chacarita; también a equipos de distintos países de Latinoamérica, además de exportar a Estados Unidos, Colombia, México, Uruguay, Ecuador, Honduras e incluso Marruecos.
Saulquín considera que el crecimiento de su emprendimiento estuvo ligado a un cambio en la forma de concebir los instrumentos de percusión para las hinchadas, que llevó a profesionalizar un mundo históricamente más amateur, más popular.
"Nos hicimos conocidos porque llevamos la calidad a un género popular que tal vez era medio básico", explica. Y agrega: "Siempre era el barra brava tomando vino y pegándole con una manguera al bombo y no pegaba una nota. Ahora los chicos, con internet, la rompen tocando. En las hinchadas hay pibes que no tienen tanto la cultura de barra brava; tal vez son más músicos o tienen otra formación".
El crecimiento del proyecto también derivó en la creación de contenidos audiovisuales. "Armamos el Templo del Ritmo y empezamos a grabar temas de las hinchadas de Boca y de Atlético Nacional de Colombia”, cuenta. En ese estudio de Villa Ballester también grabaron una de las canciones más emblemáticas de la Selección, 'La cuarta estrella', la que se cantó durante el Mundial. La apuesta siempre es la misma: elevar la calidad musical y técnica de un fenómeno popular que hoy reúne a jóvenes músicos, murgas y percusionistas de gran nivel.
A sus 44 años, Nacho Saulquín reconoce que nunca imaginó este recorrido cuando comenzó dando clases de percusión. Mucho menos que una idea nacida en Villa Ballester terminaría sonando en un Mundial y que fabricaría el bombo más grande del planeta. Una historia que demuestra que, a veces, los sueños también pueden medirse en metros... y en mucho orgullo del barrio.