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Ecofilt, una PyME local con conciencia social
SOCIEDAD

Ecofilt, una PyME local con conciencia social

La fábrica de mangas filtrantes, que exporta a Latinoamérica, prioriza su equipo de trabajo y destaca los beneficios de pertenecer a la Unión Industrial de Gral. San Martín


Agustin Kirwin y Javier Kammer son presidente y vicepresidente de Ecofilt – Filtraciones Ecológicas**. Así, parecerían ser dos empresarios PyMEs más de San Martín, sin embargo son ejemplo de emprendedurismo, resiliencia y valentía. Su historia es poco conocida, pero valiosa para compartir y destacar.

Ellos eran empleados de la primera fábrica de mangas filtrantes de capitales nacionales en el país, que “comenzó a funcionar allá por 1983, atrás de lo que era Nobleza Picardo”, contaron. Con los años la empresa fue creciendo, necesitaron nuevos espacios y se mudaron a Capital Federal, hasta que en 2008 volvieron a San Martín, donde encontraron “una locación muy conveniente; pues alquilar acá era mucho más barato”, recordaron. Era época de fábricas cerradas y persianas bajas en San Martín. 

Años después, la empresa fue adquirida por capitales alemanes, en ese momento había 140 empleados, muchos de los cuales eran vecinos de San Martín. Pero las cosas no fueron bien y alla “por 2013 ya habían despedido unas 60 a 70 personas y habían tomado la decisión de cerrar la fábrica; en 5 años llevaron la empresa a la quiebra, pasaron de tener 140 empleados a 30 y entre esos 30 quedamos nosotros”, resumieron.

Agustín y Javier junto a Arnilda. “Arni es una institución”, dijeron. Ella es una de las tantas empleadas que los acompañan desde siempre. 

La historia de sacrificio y riesgos puede imaginarse. Agustín había ingresado con 19 años, era un operario más y hoy con 44 lleva adelante la empresa junto a Javier. Son socios hace más de una década, desde que la empresa estaba por presentar la quiebra y ambos "como fuerza de venta” hicieron la propuesta de quedarse con la empresa, hacerse “cargo de todo y salvaguardar las fuente laborales y continuar dando empleo a todos”, recordó Agustín.

“Nosotros entendíamos que una empresa tenían que tener dos aspectos fundamentales; la primera obviamente ganar dinero y, la segunda -como una empresa tiene un rol social muy importante- era mantener esas fuentes laborales vivas”, agrego Javier. Y así fue, mantuvieron los puestos de trabajo, le lavaron la cara a la compañía, recuperaron proveedores, clientes, cuentas bancarias y pagaron deudas con el Municipio. La empresa tenía cuatro millones de dólares de deudas en pasivos, contaron, pero el desafío de remontarla los movilizó a seguir adelante.

La Unión Industrial de GSM, una ayuda a problemas históricos 

Cada día están analizando qué hacer y qué no, cómo optimizar la producción para mantenerse y seguir creciendo. “Hemos duplicado nuestra cantidad de operarios”, expresaron satisfechos por los resultados. Ahora, cuentan con 50 empleados, de los cuales la mayoría es de San Martín. “Hoy no tomamos nuevos empleados que no sean del Municipio”, dice Javier, quien con cierta disconformidad sostiene: “El gran problema que tenemos las empresas es que vivimos en una gelatina permanentemente, no tenemos estabilidad, no hay un sendero marcado por el Estado, ni previsibilidad”.

Su socio, Agustín, pareciera pararse en la vereda de enfrente y reconoció que “de un tiempo a esta época nos dimos cuenta las herramientas que se generan desde el Banco Provincia, a partir de estar dentro de la Unión Industrial (de San Martín)”. 

“Ingresamos a la Unión Industrial (UIGSM) como socios hace dos años, nos sumamos sin saber a dónde nos estábamos sumando”, cuenta Javier. “Siempre fui desconfiado, nunca quise estar, porque (creía que) a mí nadie me defiende como me defiendo yo y, gran error conceptual, descubrí cosas que no sabía que existían, me dieron apoyo a diferencia de lo que yo sentía, que la Cámara estaba para quitarte; nuestra Cámara -y digo nuestra porque soy parte- es otra cosa, tiene otro dinamismo, la Cámara tienen un funcionamiento no corporativo sino colectivo, entonces actúa en función de que todos podamos estar bien y darnos herramientas que muchas PyMEs (de otra forma) no llegan a saber que existen”, agregó.

“A nosotros (la UIGSM) nos ayudó mucho con problemas históricos que teníamos, por ejemplo, poder abrir una cuenta en el Banco Provincia”, agregó Agustín, quien explicó que como no eran propietarios no podían hacerlo. “Una PyME no puede vivir sin tener una cuenta en un banco público”, aseguró.

“Nosotros tenemos una estructura y una administración muy fuerte un departamento comercial y un departamento técnico, tal vez porque venimos de una estructura multinacional, pudimos mantener cosas que tal vez en una PyME en 50 años, no. Y, en la Unión Industrial se comparte el poder ayudar al que no tiene esta estructura”, aseguraron. 

Además, ambos valoraron los lazos que pudieron establecer a través de la Unión Industral con proveedres y colegas cercanos, conformando una red donde “estamos tratando todo el tiempo de ayudarnos, mejorando las entregas, formas de pago, fletes”. Y, tras destacar la “comunión industrial” lograda, reconocieron que “todavía nos falta crecer, en San Martín somos 3000 empresas y en la Unión Industrial no tenemos ni un 10% de esas empresas; todos tenemos que ir colaborando para que nuestra Unión Industrial sea cada vez más fuerte”.

Sabemos que el receso va a llegar, porque la rueda va perdiendo velocidad

-¿Cómo se proyectan para este año de grandes cambios?

Javier: -Más allá de cualquier color político, que por supuesto nos afecta, tenemos una meta muy clara que es trabajar con la prioridad de mantener las fuentes laborales, pero creemos que va a ser un año muy difícil.

-¿Registran Uds. ya un parate en las ventas o todavía no?

Agustín: -Todavía no lo sentimos tanto, sabemos que el receso va a llegar, porque la rueda va perdiendo velocidad. Uno de nuestros nichos de negocio son las plantas asfálticas con la obra pública y como está frenada, se frenan las PyMEs; todos los proveedores que dependen de esa industria veremos de qué manera podemos seguir.

Javier: -Yo no veo mal ese parate, nosotros como empresa somos importadores de materia prima. Lo que nos sucedió es que nos quedamos con deudas muy grandes hacia el exterior que aún hoy no las podemos pagar, son deudas de hace 6 meses, no estamos pudiendo abastecernos de materia prima con lo cual tener una leve merma que es producto de la obra pública, producto de la baja de las compras, nos hace mal, pero una parte la vamos a tener favorecida porque vamos a saber dónde estamos parados económicamente. Nos vimos endeudados en pos de mantener un mercado activo que no lo pudimos sostener, entonces que hoy baje un poco la espuma y arranquemos de nuevo, a él (Agustín) le duele, pero yo digo que mal no está.

Agustín: -Si sacamos este submarino de abajo del agua, nada más importa. Somos muy distintos, pero casi no tenemos discusiones porque tenemos un objetivo en común que es mantener la fuente de trabajo y tratar de generar más empleo.

Con respecto a la política municipal, cuestionaron las contraprestaciones que reciben por abonar los impuestos y que si bien siempre son atendidos por los funcionarios y “están para ayudarnos”, les gustaría discutir qué se hace con los impuestos que paga la industria.

Para terminar, dijeron: “Somos una empresa sana, muy austera. Ahora somos 50 y salvo la deuda con el exterior no tenemos pasivos” y recordaron que “el día cero, que éramos 30, nos planteamos crear por lo menos un puesto de trabajo por año y, no generamos un puesto, generamos dos puestos de trabajo por año”.

Ahora, sin bajar los brazos y con el objetivo de ir por más, trabajan por la compra de su planta de la calle Suipacha en San Martín: “El local es alquilado, desde hace mucho tiempo queremos ser dueños y en 2023 empezamos a ejecutar el proyecto, gracias a un crédito del Banco Provincia”.

Trabajan con y por sus empleados. “Nuestra gente acá tiene prepaga, y como hoy los sueldos no acompañan, cada tanto damos una caja de alimentos para ayudar a todos, incluidos nosotros. Esto es una familia y la cuidamos como a nuestra familia”, dijeron y así lo practican, como por ejemplo cuando llega un contenedor un domingo y ellos se acercan a descargar junto a los empleados. “Esas cosas son el espíritu de nuestra empresa”, cerraron.

**Ecofilt fabrica mangas filtrantes para colectores de polvo para el control del medio ambiente con telas que no se fabrican en la Argentina, un textil muy técnico que viene de Alemania, China, Estados Unidos, India, España, Italia. Es un no tejido, llamado punzonado. 

Sus productos son utilizados por industrias cementeras, mineras, agrícolas, farmacéuticas, acerías y químicas, petroquímicas y centrales térmicas. Exporta desde San Martín a Latinoamérica.


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