El Colegio de Abogados de San Martín celebró su 50 aniversario
Creado el 9 de diciembre de 1971, el Colegio de Abogados cumplió su cincuentenario con la gestión del abogado Marcos Darío Vilaplana. Y para celebrarlo, se llevó a cabo un encuentro el mismo 9 de diciembre, al aire libre, en las instalaciones del Colegio.
Tras la interpretación del Himno Nacional por parte de la Banda Municipal de Gral. San Martín, se realizó un minuto de silencio en memoria de los colegas fallecidos y, el presbítero Marcelo Curiantún, párroco de la Catedral San Martín, realizó una invocación ecuménica.
En homenaje al Colegio de Abogados, pronunciaron unas palabras el intendente de San Martín, Fernando Moreira, el presidente de la Federación Argentina de Colegios de Abogados, José Luis Lassalle, y el presidente del Colegio de Abogados de la provincia de Buenos Aires, Mateo Laborde. Culminados sus discursos, cada representante hizo entrega de una placa conmemorativa al colegio de abogados.
El acto siguió con el discurso de dos expresidentes del CASM, Francisco Miguel Mugnolo (pdte. 1978-1982) y Víctor Luis Gornatti Fontanet (pdte. 1986-1994) y de su presidente actual, Marcos Vilaplana, quien comenzó rememorando los inicios de la institución y revalorizó la independencia del Poder Judicial y la capacitación permanente de los abogados (ver más adelante).
Concluido su discurso, Vilaplana procedió al descubrimiento de la placa en homenaje a los 50 años del CASM junto a las demás autoridades que integran el Consejo Directivo: Roberto Amantia, Adriana Ginnobili, Lidia Rodríguez, Carlos Labolida, Gustavo Velesquen Sáenz, Julio Sorrentino, Daniel Schipelut, Horacio Monsalvo, Pablo Céliz, Bernardo Álvarez Lembeye y Hernán Giaccio.
La celebración concluyó con un brindis y la proyección de un video de fotos, en el que se dio cuenta de todo lo transcurrido en la historia de la institución.
Independencia del Poder Judicial y capacitación permanente de los abogados
Durante el acto de celebración de las bodas de oro del Colegio de Abogados de San Martín, su actual presidente, Dr. Marcos Darío Vilaplana, expresó:
Hace 50 años se logró finalmente la creación del CASM, por el que durante tantos tiempo nuestros colegas de entonces habían trabajado tan duro.
Durante largos años, un grupo de abogados pusieron su esfuerzo, dedicación y tesón en lograrlo.
Propiciaban la creación de nuestro Departamento Judicial, de forma tal de lograr acercar la justicia a lo que en ese entonces era tres municipios absolutamente postergados en este tema, Gral. San Martín, Tres de Febrero y General Sarmiento, hoy correspondientes a José C. Paz, Malvinas Argentinas y San Miguel.
Fue sin dudas una empresa compleja, plagada de contratiempos, de idas y vueltas y hasta de oposición de quienes, quien sabe por qué motivos, pretendían evitar este logro.
Y a medio siglo de ello, corresponde que hoy recordemos a quienes fueron artífices, hacedores de una Institución que hoy tiene un ganado prestigio.
Muchos han sido los colegas comprometidos con esta tarea inicial, y seguro seremos injustos al no mencionarlos puntualmente, pero de todo ese grupo indudablemente se destacó el Dr. Marcos Zimmerman, al punto que fue elegido por sus pares como nuestro primer presidente. Y en este particular recuerdo hacia él y su obra, vaya nuestro homenaje a aquel grupo de dirigentes que supieron materializar el sueño de muchos.
Hace 5 décadas, en su primer discurso, el Dr. Zimmerman dijo: “El Consejo Directivo tiene como meta realizar la obra que le encomendó la Ley 5177 en defensa del ejercicio profesional, el respeto a los abogados cuando están en funciones, el afianzamiento del Poder Judicial como poder independiente, y asimismo tomar las providencias necesarias para asegurar el cumplimiento de las actividades que la ley encomienda como el mantenimiento de una biblioteca, la continuación de la puesta en marcha del consultorio jurídico gratuito y el programa de cursos y conferencias y actos culturales propios de la actividad forense”.
Pese al medio siglo transcurrido desde que fueran dichas estas palabras, entendidas como una declaración de principios, advertimos que algunas cosas no cambiaron.
Siguen siendo absolutamente vigente las palabras de Don Marcos, y el colegio no se ha apartado un centímetro en toda su labor de estas ideas rectoras.
Y nuestra historia da debida cuenta de ello.
Todos y cada uno de los presidentes y consejos directivos que nos precedieron en el cargo fueron paulatinamente engrandeciendo nuestro colegio. Las distintas posiciones que muchas veces nos enfrentan, quedan de lado al momento de poner el hombro y trabajar por mejorar nuestro ejercicio profesional y la justicia.
En cumplimiento de los principios que debemos defender, y a modo de ejemplo de lo realizado, en su momento reaccionamos fuertemente en contra de la decisión de modificar la composición del Consejo de la Magistratura de la Nación, porque entendíamos que la reforma iba en desmedro de garantizar la efectiva independencia del poder judicial.
Unos diez años después de ello, el tiempo nos ha dado la razón, y de hecho ya existen proyectos de modificación de la ley que receptan precisamente nuestras objeciones formuladas, como ya dijera, hace cerca de diez años.
Y nuestra reacción, junto con las muchas entidades colegiales y de la Federación Argentina de Colegios de Abogados fue producto del compromiso por defender la absoluta vigencia de la Constitución, compromiso este que tenemos quienes dirigimos el Colegio (Consejo Directivo, Tribunal de Disciplina y representantes a la Caja) no sólo con los abogados a los que actualmente representamos sino también con los 50 años de historia que nos preceden.
Y estoy particularmente convencido de que hemos transitado la única senda posible, la misma que hubieran recorrido nuestras colegas de antaño. Oponernos firmemente a una toda medida que afecte la independencia del Poder Judicial y la imparcialidad de nuestros magistrados.
Tal como lo hubiera hecho el propio Zimmerman, o el Dr. Roberto Castañeda, o el Dr. Francisco Mugnolo, Elias Cerruti, Alicia Proetto, Victor Gornatti o Jorge Álvarez, todos ellos ex presidentes del CASM.
Entendemos también que una de las misiones fundamentales del Colegio es la de asistir en la capacitación permanente de los abogados, ya que elegimos una profesión absolutamente dinámica y que requiere estar permanentemente actualizando nuestro conocimientos y habilidades.
Y nunca fue tan pronunciado ese cambio como en los últimos dos años, en donde se reconfiguró totalmente nuestra modalidad de trabajo.
Y prácticamente no hubo siquiera un período de adaptación. A partir del día 20 de marzo del 2020 debimos dar respuesta a los requerimientos de nuestros matriculados bajo una forma completamente nueva, trasladando la tarea de nuestros empleados a sus hogares.
No vale la pena detenerse en explicar las dificultades que ello importó, porque en mayor o menor medida todos las conocemos. Lo que sí es digno de destacar es la rapidez de respuesta frente a lo inesperado, ya que en cuestión de unos pocos días la enorme mayoría de los servicios que prestamos fueron resueltos en forma remota. Y en esto, cabe hacer una mención muy especial a nuestros empleados, que con enorme responsabilidad y contracción al trabajo fueron capaces de sortear los innumerables escollos que cotidianamente se nos presentaban.
En cuanto a la actividad académica, hemos tenido pese a las dificultades mencionadas la mayor oferta de la historia, habiendo alcanzado en estos dos años a brindar capacitación a 12.000 colegas principalmente de la provincia de Buenos Aires.
Los logros en estos 50 años han sido enormes. El Colegio de Abogados de San Martín ha generado una gran cantidad de destacados dirigentes de la abogacía provincial y nacional. Y ha adquirido una voz de indudable prestigio institucional, con participación en todas las discusiones centrales en que la abogacía provincial o nacional participa.
Esta rica historia y el mantenimiento de ese compromiso genialmente esbozado por nuestro primer presidente en nuestros primeros 50 años de vida me permiten presagiar un futuro venturoso.
Un futuro que vislumbro con un Colegio adaptándose a las necesidades que la abogacía nos presente, brindando más y mejores servicios y poniendo la mayor cantidad de tecnología al alcance del profesional y al servicio de la justicia.
En definitiva , un futuro en el que el Colegio, sin comprometer en lo más mínimo sus arraigados e históricos principios, sepa adaptarse y hasta propiciar los cambios positivos que nuestro ejercicio profesional nos presente, acompañando además al abogado en su permanente actualización académica, y teniendo siempre presente el imperativo que surge de nuestra Ley 5177, de cumplir y hacer cumplir el mandato ético superior de la abogacía de defender la justicia, el estado de derecho y las instituciones republicanas en toda situación en que estos valores se encuentren comprometidos, conforme los derechos y garantías constitucionales.
Este ha sido, es y será nuestro rumbo. El mismo trazado hace 50 años, que seguimos hoy y que quienes nos sucedan seguramente observarán.
Que así sea.