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La vida digna es un derecho y no un privilegio
SOCIEDAD

La vida digna es un derecho y no un privilegio

La ONG Ser Humanos con Conciencia Solidaria celebra sus 10 años de sus recorridas solidarias por San Martín.


La ONG nace de un grupo de amigos de San Martín, conmovidos por la realidad social allá por 2008.

“Sin tener muy claro nuestros objetivos, empezamos ayudando a familias en situaciones críticas, a merenderos, etc. Fueron naciendo otros proyectos en el camino, como pintar escuelas públicas junto a artistas locales, especialistas en técnicas como grafiti, inaugurar sala de juegos en salitas de atención primaria, etc. Más tarde visitamos hospitales de San Martin, llevamos juguetes y algo de alegría al sector de pediatría, intentando que por un rato los chicos dejen de ser pacientes y vuelvan a vivir ese día como niños”, recuerdan.

Con el tiempo, los voluntarios fueron sumándose y la ONG fue creciendo, siempre abriendo las puertas a quien se quisiera sumar “con el solo fin de ayudar a quienes necesitan y con el solo requisito de desear vivir esta experiencia”. 

“En 2012, nos vimos especialmente preocupados por las personas en situación de calle, inquietud impulsada por una vecina y empezamos con las Recorridas Solidarias San Martín. El 24 de mayo de 2012, salimos por primera vez, con choripanes donados por el Jardín de Infantes 920 de Malaver, gracias a su directora, donde habíamos realizado tiempo atrás, un proyecto fortaleciendo el sector de juegos del jardín y había nacido una amistad”, recuerdan con cierta emoción. Y, a partir de ese día salieron a la calle de lunes a lunes, llevando sopa caliente, que la fundación SI -de Manuel Lozano- les proveía. Pronto, ampliaron el proyecto: “Una sopa nos parecía poco, nos contactamos con el Centro De Formación Profesional 401 de San Martín, donde gracias a su director, nos abrieron las puertas del taller de formación para cocineros de comedores escolares que nos preparaba comida caliente y nosotros -previo relevamiento- pudimos repartirlas”. 

La comida es la excusa, ya que la carencia de amor es lo más importante a saldar, así como  la carencia de sus derechos ampliamente vulnerados, aseguran y, por eso, rápidamente buscan establecer vínculos de confianza. “Llevamos ropa, una charla cálida y no tardamos en ser parte de sus vidas y ellos de la nuestra”, aseguran. 

Con el paso de los meses y los años, el objetivo fue tomando otras dimensiones y surgió otra problemática, el tema de la higiene personal. “Una de las personas que vivía en la estación de Ballester nos lo planteó y, al siguiente día falleció en la calle; eso fue un golpe fuerte, difícil de superar, pero a la vez fue un impulso para levantar la vara y hacer un poco más por ellos”, cuentan. “Nos acercamos a Defensa Civil de la Municipalidad para proponerles que la gente que vivía en la calle pueda bañarse. Las duchas calientes parecían ser un proyecto demasiado ambicioso, pero nada es imposible. Y, sorprendidos por los resultados, lo logramos. Luego se construyó una casa de abrigo a cargo del Municipio, sin embargo, los casos más vulnerables -sobre todo en adicciones- seguían en la calle por diferentes motivos, lo cual nos impulsó a continuar y redoblar los esfuerzos. Nos acercamos a Desarrollo Social de San Martín y a partir de allí recibimos mercadería para poder cocinar”, resumieron. 

Para terminar, sintetizan: “En las recorridas solidarias, sin duda, nos hemos enriquecido interiormente, esta realidad que duele, no nos da respiro, no hay nada más duro que no tener un techo. Estos 10 años son muy difíciles de resumir, de inmensa tristeza, viendo tanta carencia afectiva, material, emocional. Por eso en el camino hemos acompañado a tramitar DNI, pensiones, etc., con la convicción que la vida digna es un derecho y no un privilegio que toca solo a algunos. Hemos sufrido pérdidas por el frío o enfermedades, por adicciones, verlos sufrir cada día y nosotros, con ellos. También hemos vivido con alegría ser testigos de la reconstrucción de algunos en una vida nueva, otros pudieron vincularse con su familia, seguimos en la lucha por los que pudieron salir de la calle y, sobre todo, por los que no pueden y allí siguen estando.”

“Quiero agradecer a cada eslabón de esta cadena, a los voluntarios que cocinan, a los que cortan verdura, a los que salen a la recorrida repartiendo la vianda y conteniendo a cada persona que lo necesita, a los que ordenan el roperito de abrigo para los amigos de la calle, a los que donan ropa y calzado, viandas descartables y tenedores, a los limpian y ordenan la casita, a la Municipalidad de San Martín que nos provee de los alimentos y el móvil para llegar más lejos, a todos y cada uno de quienes participaron en estos 10 años. Y, especialmente a Marcelo Rodrigo y Maricel Benegas, quienes junto a mí, somos fundadores y desde el primer día seguimos con el amor y el impulso sostenidos por nuestros compañeros que nos acompañaron en el camino”, cerró Marisa di Rico.


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