Malvinas, una semilla de amor y patria
El pasado 14 de junio se conmemoró en la Plazoleta Combatientes de Malvinas, de Malaver, el Día de la Máxima Resistencia, junto a veteranos y familiares de caídos. Con muchísimo orgullo fueron honrados los héroes, quienes incluso terminada la guerra siguieron combatiendo por nuestra soberanía.
Ese mismo día, la Dirección General de Cultura y la Dirección Gesta de Malvinas del Senado de la Nación realizaron una ceremonia para honrar a los valientes de Malvinas en el salón Azul del palacio legislativo. Allí, dos vecinos veteranos de Malvinas, Esteban Tries y Antonio Falcón fueron reconocidos y distinguidos con un diploma de honor.
“A esta hora hace 42 años estaba finalizando una batalla cruenta, dura, heroica y un momento histórico en nuestras vidas” a la vez “que comenzó otro de silencio, de desmalvinización y de no saber para qué estábamos acá”, dijo emocionado Tries, quien recordó “a todos los veteranos de guerra”, quienes “combatieron con dignidad, honor, grandeza, firmeza, amor” y valoró la formación de los “centros de veteranos que supieron combatir por nuestros derechos desde el regreso”.
Tries, quien creció en Ballester y estudió en el Colegio Hölters de Chilavert, integra la Asociación Malvinas, Educación y Valores. Y, como miembro, prometió “seguir sembrando Malvinas, porque Malvinas es una semilla de amor, de patria que puede llegar al corazón de cada uno de nuestros jóvenes que se están formando y conociendo Malvinas desde otra mirada, desde el trabajo en equipo y el amor genuino que hubo en un campo de batalla. Malvinas es honor, pasión, es combatir con el corazón porque eso lo vimos en un campo de batalla y es lo que nuestro pueblo necesita hoy para volver a tener la esperanza, esa convicción de que Malvinas seguramente va a ser la causa nacional desde la cual se vuelve a reconstruir una nación”.
Y para terminar, con más emoción aún y para refutar la teoría de que a los soldados no les llegaba nada, mostró una hoja de carpeta escolar con unas líneas y una bandera dibujada (foto), una de las tantas “escritas por jovencitos, hoy maestros, políticos, padres de familia, que escribían al soldado de la Patria y nos daban la fuerza y esperanza, nos llenaban el espíritu, el alma, nos enaltecía y nos dio las fuerzas para seguir; por eso a nuestro hermoso pueblo, junto a mis hermanos veteranos de guerra les digo gracias y por sobre todo, sigamos con un juramento, pero cambiemos una palabra: O juremos con Gloria vivir”.