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Mujeres que sanan con el color
SOCIEDAD

Mujeres que sanan con el color

Con su arte dan vida y alegría a espacios públicos


Para el Día Internacional de la Mujer este año compartimos el trabajo de un grupo de mujeres que con los colores dan vida a espacios feuchos, grises, arruinados. Son todas artistas plásticas que dedican su tiempo a embellecer paredes tristes con sus murales coloridos. Y el martes 5 de marzo, volvieron a trabajar a San Martín. Cinco del ellas, Graciela López, vecina de San Martín, junto a Mariela Montes, Sofía Azubel, Paola Acorinti y Elisa Vega, de otros municipios, desplegaron su arte solidario en el jardín maternal del Hospital Interzonal de Agudos Eva Perón, sobre Ruta 8, donde ya habían intervenido la zona de pediatria. Arrancaron antes de las 8 y al final del día se fueron felices con la satisfacción del trabajo terminado.

Ellas cinco son parte de ColorSana, un grupo de 30 mujeres que hace 6 años pinta murales en instituciones públicas con necesidades, mayormente hospitales; ya intervinieron 14.

Comenzó Mariela pintando el Hospital María Curie, en Parque Centenario. “La sensación de pintar un espacio público por donde  pasa la gente y lo ve, es un medio de comunicación”, dice orgullosa la pionera del equipo, quien dijo que “estamos convencidas de que los colores sanan”.

El grupo comenzó hace 6 años, de a poquito. Ellas comenzaron a pintar siendo dos o tres. Ahora ya son 30 de distintos barrios, Santos Lugares, Burzaco, Olivos, Haedo, Flores, Avellaneda, Gerli, Lanús, Vicente López, Nordelta, Coronel Suárez y una de San Martín. Ellas son todas artistas plásticas, dan clases, tienen talleres y emprendimientos propios. Cada una tiene su actividad, que reorganizan y posponen cuando acuerdan pintar los murales, aunque mayormente lo hacen los domingos, porque esos días los hospitales suelen estar más tranquilos, con menos gente, dicen.

En San Martín dieron vida con sus colores a toda la guardia de pediatría y, también, a la terapia de pediatría, donde -cuentan- además tuvieron que darse maña para tapar algún agujero que tenía la pared. “Hicimos murales enormes internos, pintamos la internación pediátrica, unas 6 o 7 habitaciones, con cuatro o cinco camas cada una, las puertas, los pasillos y les hicimos un mural en la recepción del lado de adentro”, contaron orgullosas a este medio.

Asimismo, pintaron un mural gigante del Rey León en el Hogar Asunción de la Virgen de San Andrés. “Éramos nueve pintando y en el día terminamos el mural de 8 metros por 3 en el patio de los nenes”, contaron.

Entre las tantas obras que pintaron, recordaron la del piso de oncología del hospital Elizalde, donde hicieron un mural con superhéroes en sillas de ruedas, con muletas, acorde a la realidad de los chicos.

“Nosotros donamos horas que no compartimos con nuestras familias, pero cuando vemos la carita de los nenes o los papás, es impagable”, aseguraron quienes sostienen que “dar hace bien al otro y a uno mismo”. Ella donan uno de los bienes más preciado, su tiempo. Y, por otro lado, necesitan de donaciones materiales para poder seguir con su obra benéfica. “Necesitamos muchas donaciones de pintura, Daniel de Pinturería San Andrés siempre colabora, nos permitió hacer toda la obra del Eva Perón. También recibimos ayuda de Pinturerías Rex de San Martín, Milcolores, Rosmar. Necesitamos también pinceles, pinceletas, cartones, bandejitas descartables. Nosotros dependemos de la pintura que tenemos”, dijeron. Suelen utilizar “hidroesmalte, un esmalte al agua que no tiene olor y no utiliza diluyentes o látex”.

“Una vez tuvimos un compañero varón, pero salió corriendo”, contó una de ellas justo en la semana de la Mujer, entre risas y asombro. Y es para pensar… “Es una cuestión de compromiso, siempre la mujer es mejor para los trabajos solidarios, sobre todo para hospitales y jardines”, agregó y, una tercera dijo: “Somos más dúctiles a meternos 20 tareas a la vez”.  Y algo de eso habrá, porque no solo dejan las familias un domingo, también -como esta semana- lo hicieron un martes, para que el Jardín del Hospital no tenga que esperar la larga lista de espera de obras que tienen por hacer. Sin embargo, reconocieron que detrás de ellas “hay hombres que apoyan, que nos traen los materiales y acompañan”.

A lo largo de estos años han recolectado anécdotas y recuerdos de todo tipo, emocionantes, alegres, tristes, movilizantes. Una de las que contaron sucedió en oncología del hospital Elizalde, donde dieron vida a “un patio para los chicos que no podían salir”. Allí, una mamá les dijo que “pinten  lindo porque tal vez era lo último que vería su nene”. “Nosotras pintamos con el alma, con el amor . Ese nene tuvo un transparente de médula y está bien, nosotras fuimos siguiendo el caso”, contaron.

Quien quiera sumarse o colaborar haciendo donaciones, puede comunicarse a través de sus redes a @color.sana


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