Observar un poco el cielo desde Villa Ballester
Ante la curiosidad de los vecinos de Villa Ballester que pasaban por la puerta de la Asociación Suabos del Danubio, un vecino de Chilavert y aficionado a la astronomía instaló un observatorio móvil que permitió apreciar la superficie lunar con gran precisión en la noche del pasado martes 31 de enero.
Se trata de Martín Lupo, de 47 años, quien comenzó la construcción del aparato en 2004 con la idea de “observar un poco el cielo”, con una estructura móvil que pudiera ser transportada en auto con un remolque. “No había ninguno igual en el país, por eso surgió el desafío de construirlo”, contó.
“Soy aficionado a la astronomía, estoy por recibirme de profesor de física y leo mucho”, aseguró antes de precisar que “mi objetivo es darle a la gente la posibilidad de que pueda usar el observatorio y que todos disfrutemos los fenómenos astronómicos que se suceden, junto a despertar el interés por la ciencia”.
“No tuve apoyo económico, fue una inversión propia, todo a pulmón desde el 2004”, admitió y describió: “El observatorio lleva más de 16 mil horas de proyección, tiene muchas partes móviles y en una sección tiene 166 tornillos”.
En cuanto a los componentes del artefacto, cuenta con un telescopio astronómico de 12 pulgadas, fabricado en Estados Unidos, que trabaja con GPS de búsqueda y seguimiento y permite buscar el objetivo y seguirlo todo el tiempo. De esa manera, el telescopio compensa la rotación del planeta y se mantiene enfocado en el objeto.
A su vez, la distancia focal del telescopio tiene 3048 milímetros, como si tuviera tres metros de largo, pero acotado en 60 centímetros, ya que es un telescopio catadióptrico que combina lentes y espejos. Eso permite tener una distancia focal muy larga para que se le puedan colocar distintos tipos de oculares y generar imágenes de alta calidad, con un máximo de 600 aumentos.
Mientras la cola de vecinos que escudriñaban el extraño artefacto esperaban la llegada de la noche para entrar de a cuatro en el observatorio durante cinco minutos y mirar cada cráter de la Luna, Lupo explicó que “tenemos una distancia con la Luna de 374 mil kilómetros, pero con el aumento del telescopio la podemos llegar a ver con una distancia de 3000 kilómetros”.
“Cada elemento para agregarle al telescopio tiene un costo muy grande, todo viene de afuera, más las cámaras que se suman para las imágenes”, se lamentó Lupo y para finalizar aseguró a este medio: “No hay otro observatorio como este en el país, es el único en su categoría, eso te lo confirmo”.
Sebastián Cejas