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San Martin · Buenos Aires
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Villa Ballester: una historia de más de 137 años
CULTURA

Villa Ballester: una historia de más de 137 años

Los primeros vecinos, de la prehistoria a la época colonial


Habitadas desde hace 14.000 años, estas tierras estuvieron ocupadas antes de la llegada española por la Pueblo Nación Querandí (o Taluhet). El relieve de esta zona, como de todo el norte bonaerense, se destaca por lomadas formadas por arroyos que desaguaban en el Río de la Plata, originando cañadas en zonas bajas junto al río Reconquista, llamado Urucutaguay - Río de las Almejas por los nativos, por la conchilla de su lecho.

Los querandíes utilizaban la cuenca del Urucutaguay para comerciar con charrúas y guaraníes a través de pastizales y montes de tala y coronillo, conviviendo con fauna nativa y especies extintas como el yaguareté y el ciervo de los pantanos.

Estos pobladores fueron desplazados tras el asentamiento español de Juan de Garay en 1580, cuya llegada introdujo ganado y flora exótica (cardos) que alteraron el ecosistema. Garay repartió suertes de chacras hacia el Río de la Plata y hacia el Urucutaguay, renombrado río "De las Conchas".

Para controlar el territorio, se instalaron órdenes religiosas: los franciscanos en la actual plaza central de San Martín y los mercedarios hacia 1780, cuya chacra abarcaba desde su convento (La Crujía y Ayacucho) hasta el río De las Conchas. Lo recaudado se enviaba a Tierra Santa, por lo que la zona fue conocida como los pagos "de los Santos Lugares".

La tierra donde se gestó la Nación

A inicios del siglo XIX, las tierras sin alambrar se identificaban por cascos y montes. En una lomada cercana a los bañados del río De las Conchas se levantaba el rancho del francés Perdriel, escenario del Combate de Perdriel el 1° de agosto de 1806. Allí, las milicias organizadas por Juan Martín de Pueyrredón con peones, gauchos e indios marcharon desde Luján para enfrentar a las tropas británicas en la actual Plaza del Ombú. Aunque supuso una derrota militar, representó el primer hito de resistencia y organización emancipadora popular.

En 1814, la misma finca alojó a Manuel Belgrano durante su reposo tras traspasar el mando del Ejército del Norte a San Martín en Yatasto.

Entre 1832 y 1833, la propiedad pasó a la familia Pueyrredón y allí nació, el 10 de noviembre de 1834, José Hernández. El autor del Martín Fierro, conocido de joven como "Don Pepe". Fue un ferviente legislador y defensor de las causas federales y la soberanía sobre las Islas Malvinas. Aunque dejó la finca a los cinco años por la persecución rosista, regresó tras 1852. Ese predio funciona, desde 1959, como el Museo Chacra Pueyrredón.

Por su parte, Juan Manuel de Rosas financió en 1836 la Parroquia Jesús Amoroso, motivando a que el pueblo se rebautizara como "Santos Lugares de Rosas" y que el antiguo convento mercedario se transformara en el Cuartel General de Santos Lugares, un dinámico polo poblacional de soldados, trabajadores libres, esclavos y pueblos originarios.

Las elevadas lomadas locales permitían divisar tropas y evitar las aguas pestilentes ("miasmas") de los bajos.

Tras la caída de Rosas en 1852, el pueblo se rebautizó como "General San Martín" en 1856 y logró la autonomía municipal en 1864. Pese al despoblamiento oficial, la zona permaneció habitada por gauchos, indios, esclavos y libertos, actores fundamentales e invisibilizados de la historia local que también habitaron estas tierras.

Las “tierras de pan llevar”

El crecimiento agroganadero fue inicial y paulatinamente lento por la tardanza del ferrocarril. Mientras en 1873 nacía Billinghurst como primer pueblo planificado con plaza e instituciones, los campos de Villa Ballester y José León Suárez permanecían divididos en grandes propiedades. El principal terrateniente era Félix Ballester, heredero de las tierras coloniales de su padre Miguel Ballester y Flotat.

En estos campos dedicados a la cría de ganado ovino y vacuno, la producción se centró en abastecer a San Martín y Buenos Aires con quintas, tambos y, fundamentalmente, cultivos de trigo (para molinos locales) y alfalfa (para caballos). En las zonas bajas y pantanosas proliferaron también los hornos de ladrillos. Esta fisonomía rural perduró hasta principios del siglo XX, cuando se talaron los montes y se modificaron los cursos de agua. En Villa Ballester destacaron dos arroyos: el arroyo La Merced, cercano al actual Liceo Militar (secado en el siglo XIX), y "El Zanjón", curso que actualmente corre entubado bajo la calle José Ingenieros hasta la ex Av. Márquez para desembocar en el río Reconquista.

El origen del pueblo, a la vera del ferrocarril:

A diferencia del trazado planificado de Billinghurst, el crecimiento de Villa Ballester fue impulsado principalmente al calor del tren. La proximidad de las vías, tranvías o centros de esparcimiento como hipódromos aceleró la especulación inmobiliaria. La inauguración en 1876 del ramal Buenos Aires - Campana (luego Ferrocarril Central Argentino) con parada en San Martín transformó definitivamente la conectividad regional y revalorizó los antiguos latifundios que eran sólo utilizados para la agricultura y ganadería.

Pedro Ballester, hijo de Félix, comprendió el valor comercial del tren y creó junto a Guillermo Lacroze la "Sociedad Villa Ballester" para realizar el primer loteo masivo, prometiendo ceder tierras para una futura estación. Se vendieron parcelas de 100 x 150 metros en cuotas bajo la denominación promocional de “Córdoba chica”, aludiendo a sus lomas elevadas que alcanzaban los 26 metros sobre el nivel del mar (como en las esquinas de Almirante Brown y Belgrano, o Alvear y Pacífico Rodríguez). La ocupación comenzó en las lomas altas y se extendió progresivamente hacia las zonas bajas sujetas a anegamientos.

Primer anuncio donde figura el nombre de lo que luego sería “Villa Ballester”. Sorprende que el rematador asegura que ya existe una estación, cuando esta recién se inauguró en 1894. La Nación, sábado 25 de octubre de 1890.

La tradición fija el 26 de octubre de 1889 como la fecha del primer remate a cargo del martillero Publio Massini en la primigenia Plaza Villa Ballester (actual Plaza Mitre desde la década de 1930). La jornada incluyó pasajes y almuerzo gratuito, además de una gran carpa en Sargento Cabral y Lacroze amenizada por música en vivo. Ante la demora de la parada ferroviaria prometida, Pedro Ballester -luego intendente municipal- implementó un servicio de sulkys para trasladar a los vecinos hasta San Martín. Las primeras décadas fueron de dura vida campestre: sin luz, agua ni panaderías locales, con calles anegadas y ganado recorriendo los lotes.

La estación de trenes fue finalmente construida por el FCCA e inaugurada el 8 de septiembre de 1894, pero a más de un kilómetro de la Plaza Villa Ballester. Esta reubicación obedeció a razones técnicas: arrancar una formación a vapor hacia Capital desde la vaguada baja (donde recién en 1934 se abriría la parada Chilavert) resultaba inviable por la pendiente, por lo que los ingenieros fijaron la estación en la cima de la loma antes del declive hacia el río De las Conchas. Esto creó un núcleo urbano doble: el casco histórico en torno a Plaza Mitre (Ballester Este) y el polo comercial ferroviario junto a Plaza Roca (Ballester Oeste), articulados por el bulevar Lacroze y unificando loteos como Villa Florida, Klein, Hué, Marechal, Siglo XX y Monte Carlo.

¿Cuándo se fundó Villa Ballester?

Por último, cabe analizar la discrepancia histórica en torno a la fecha fundacional. Durante el período de expansión metropolitana de fines del siglo XIX era habitual la venta de solares basada en promesas de servicios que no siempre contaban con el respaldo institucional inmediato. El remate inicial de 1889 presentó irregularidades de este tipo y no dispuso de la aprobación formal por parte del Municipio de San Martín ya que no contaba con parcelas disponibles para instituciones públicas. Una muestra de ello es que la iglesia del pueblo -La Merced- está a unas cuadras de la plaza y fue iniciada su construcción en 1891. Lo mismo pasa con la dependencia municipal, el registro civil, la comisaría y la primera escuela.

La convalidación oficial del plano del pueblo se produjo recién el 10 de enero de 1896, bajo la gestión municipal del propio Pedro Ballester. Sin embargo, los registros periodísticos de la época señalan que fue el 26 de octubre de 1890 -y no en 1889- cuando se realizaron los primeros remates bajo la denominación oficial de “Pueblo de Villa Ballester”. Además, las actas de fundación de la Iglesia de La Merced hablan de que la piedra fundamental se colocó tres (sic) meses después de la fundación del pueblo, es decir, el 15 o 22 de marzo de 1891, por lo que dicha versión del error en la fecha del aniversario es correcta.

Otra cuestión que puede tenerse en cuenta a la hora de buscar el origen de esta narrativa es la creación de la “Sociedad Villa Ballester” entre 1888 y 1889 por parte de Pedro Ballester y Guillermo Lacroze, que pueden haber utilizado aquella fecha como “bautismo” del pueblo. Cabe decir que los Ballester operaron con nepotismo en los cargos municipales y utilizaron diversos artilugios -legales e ilegales- para mantenerse en el poder y privilegiar sus negocios. Tal es así que fue recurrente la queja de los vecinos y terminó suscitando la salida de Pedro Ballester de la intendencia, puesto que ni siquiera residía en el partido. No obstante, su influencia en el pueblo de Villa Ballester siguió siendo notable hasta su fallecimiento en 1928.

Consideradas estas precisiones documentales, sostenemos la validez de mantener la efeméride del 26 de octubre de 1889, en tanto representa la fecha legitimada por la memoria colectiva y la tradición comunitaria, por encima de las ratificaciones administrativas posteriores o por revisiones historiográficas. En última instancia, lo que cuenta es conservar la identidad de un pueblo, su cultura, edificios y tradiciones, cuestiones más amenazadas hoy en día. Además, son discusiones de claustro que no generan un aporte significativo al estudio de cómo vivían aquellos primeros vecinos: qué hacían, cómo se reunían y peticionaban a las autoridades, cómo se educaban, etc.; en definitiva, cuestiones más importantes a la hora de reconstruir y revalidar la historia de todo un pueblo que necesita urgentemente volver a ser comunidad.


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