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Zaffaroni disertó en el CASM: ''Quiero hacer racional el poder punitivo''
POLÍTICA

Zaffaroni disertó en el CASM: ''Quiero hacer racional el poder punitivo''

Durante una actividad presencial organizada por el Instituto de Derecho Penal del Colegio de Abogados de SM, el reconocido jurista habló sobre derecho penal y política criminal. “Todo genocidio fue un ejercicio de poder punitivo sin control jurisdiccional”, sentenció.


En la tarde de este martes 6, el juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos Eugenio Raúl Zaffaroni disertó en el Colegio de Abogados de San Martín en una actividad presencial organizada por su Instituto de Derecho Penal.

Ex juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, profesor emérito de la UBA y reconocido con 44 doctorados honoris causa, Zaffaroni disertó sobre “La sufrida historia de la culpabilidad penal”.

Estuvo acompañado en el estrado por el titular del Instituto, Francisco Pagani, y el moderador Daniel Martín Pérez, mientras entre el público se encontraban presentes abogados, magistrados y funcionarios judiciales. 

Antes de la conferencia, Zaffaroni fue recibido por el presidente del Colegio de Abogados de San Martín, Marcos Darío Vilaplana y otros miembros de la institución.

Comenzó describiendo la culpabilidad como el último elemento de análisis para comprobar si una persona cometió un delito y luego hizo un recorrido histórico sobre las diferentes concepciones sobre esa idea.

“La medida de la culpabilidad determina la medida de la pena”, señaló, “pero no hay acuerdo sobre qué es la culpabilidad. Y a diferencia de otras ramas del Derecho, en el Derecho Penal no se coincide en la naturaleza de la pena”, afirmó.

“Tenemos un catálogo de las teorías de la pena que se mantiene hace 200 años, con teorías retributivas, absolutas o relativas. Cada cual elige la que quiere, pero en verdad cada teoría de la pena responde a una teoría del Estado”, continuó. 

“Discutimos un modelo de Estado como si fuera un problema penal, pero el Estado de Derecho ideal nunca existió”, aseguró luego y agregó que “siempre fue necesario establecer un puente entre el grado de lesión del hecho y la pena y ese rol lo ocupa la culpabilidad”, sostuvo que al efectuar el reproche por el hecho “se asume que todos somos iguales, pero no es así, no todos nos encontramos en la misma circunstancia en cualquier momento”.

Adelantó que a partir de la Segunda Guerra Mundial se dejó de lado el evolucionismo biológico con su componente racial en la culpabilidad y en la Argentina se importaron teorías alemanas sin considerar su contexto político, como si fuera una ciencia aséptica.

“Se trajo un derecho que permitió construcciones autoritarias con un concepto de culpabilidad como reproche por la conducción de la vida del imputado, usando la idea de peligrosidad”, afirmó.

“Se juzga la total elección existencial de la persona y ahora se apela al funcionalismo con la culpabilidad en la medida necesaria para renormalizar una situación que se   desnormalizó, ante situaciones que causan alarma social”, advirtió.

Hablando del Código Penal Argentino de 1921, señaló que no adoptaba las ideas peligrosistas y era muy escueto en definiciones, pero criticó que en la actualidad “se reprocha un hecho futuro” con la peligrosidad del imputado.

Para definir la culpabilidad propuso apelar a ideas constitucionales, teniendo en cuenta el espacio de reproche que cada persona tuvo en el hecho, en cada caso en particular. Y ante un caso de culpabilidad disminuida se debe aplicar una pena por debajo de los mínimos de la escala penal, propuso, aplicando los principios constitucionales.

Recordó que la ley establece para determinar la pena la mayor o menor necesidad y miseria para ganarse el sustento necesario propio o de los suyos, a iniciativa del senador socialista Enrique del Valle Iberlucea, porque “ninguna sociedad concede el mismo espacio social a todos”.

Y entrando a cuestiones de política criminal, Zaffaroni precisó que “la sociología nos mostró que el poder punitivo es selectivo, que no actúa por azar sino que opera por estereotipos”.

“Las agencias de criminalización son burocráticas, hacen lo más fácil, detienen a personas por estereotipos, en una construcción mediática y los que están presos en su gran mayoría lo están por delitos contra la propiedad”, detalló. Entonces, “hay un grado de vulnerabilidad diferente para distintas personas.  Los presos en su mayoría lo están por su mayor vulnerabilidad e hicieron algo para alcanzar ese estado. Y se les puede reprochar el esfuerzo que hicieron para llegar a esa vulnerabilidad”. Por ejemplo, “un genocida hace un enorme esfuerzo para alcanzar ese estado, partiendo de un estado de vulnerabilidad sumamente bajo. Inversamente, otros sujetos parten de un estado muy alto”.

“El poder de los tribunales para imponer una pena baja para quien hizo poco esfuerzo es mayor que para quien hizo mayor esfuerzo”, resumió. 

“No puedo hacer desaparecer el poder punitivo, quiero hacerlo racional. Mi problema es  acotar al poder punitivo, si se desborda termina en un genocidio y se acaba el Estado de Derecho”, concluyó.        

“Todo genocidio fue un ejercicio de poder punitivo sin control jurisdiccional. Los jueces no salen a la calle a buscar los clientes, los traen en auto oficial y tenemos un semáforo. Decimos luz verde, amarilla o roja”, finalizó.


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