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De un pequeño plotter a una PyME gráfica en Villa Ballester
ECONOMÍA

De un pequeño plotter a una PyME gráfica en Villa Ballester

Casi 30 años después de sus comienzos, Arteplus genera empleo y ofrece soluciones gráficas a empresas, comercios e instituciones de San Martín.


Cecilia es vecina de Villa Ballester y pertenece a una familia tradicional de la ciudad. Hace casi 30 años comenzó, casi de manera artesanal, un emprendimiento gráfico que con el tiempo se transformó en una PyME familiar. Hoy, desde Villa Ballester Oeste, ofrece soluciones de cartelería, señalización, impresión y gráfica para empresas, comercios, instituciones y particulares de San Martín.

Casi 30 años después de sus primeros trabajos, Cecilia y Federico llevan adelante la empresa familiar que nació en Villa Ballester y hoy ofrece soluciones gráficas para empresas, comercios e instituciones.

Cecilia pertenece a una familia tradicional de Villa Ballester y era chica cuando su papá le compró una Commodore 64, en una época en la que tener una en casa no era algo habitual. Ella ya dibujaba y le gustaba el arte, por lo que rápidamente encontró en esa máquina una herramienta para seguir creando. Poco después, mientras cursaba la secundaria en el Colegio Vera Peñaloza apareció el primer trabajo: el kiosquero de enfrente le pidió una lista de precios para un cliente. Cecilia la hizo, pero además la mejoró. Aquel pequeño encargo fue el comienzo de una historia que, poco después se convertiría en un emprendimiento.

Empezó con un pequeño plotter de corte y un taller en la calle Formosa. Después llegó el traslado a San Martín y, junto a Federico -maestro mayor de obras y conocedor de estructuras- comenzaron a tomar trabajos cada vez más grandes, hasta orientarse hacia la cartelería y la señalización.

Hace unos cinco años se instalaron en Villa Ballester Oeste, en un espacio más amplio, donde hoy funcionan como una empresa familiar con cinco empleados y tres pasantes.

El camino también estuvo marcado por una decisión empresarial importante. En sus primeros años tuvieron clientes de gran tamaño, como Jumbo y Carrefour. Uno de sus primeros trabajos importantes fue para Cochería Paraná, ploteando sus ambulancias. Y desde 2004 mantienen como cliente a Bombas Rowa, para la que realizan gráficas para exhibidores y locales. Sin embargo, con el tiempo decidieron no depender de las grandes cuentas. “Un cliente grande que te provee todo el tiempo es bueno, pero también genera cierta dependencia y, si se cae, uno se cae detrás de él”, explica Cecilia.

La cercanía tiene, para ellos, un valor agregado: conocer al cliente, saber qué necesita y poder asesorarlo.Poco a poco fortalecieron el vínculo con empresas más pequeñas y cercanas. San Martín, con su fuerte entramado industrial y comercial, se convirtió en el territorio natural para desarrollar la empresa.

Desde hace unos ocho o diez años también trabajan como proveedores de la Municipalidad y mantienen vínculos con empresas locales como la Universidad Nacional de San Martín, agencias de publicidad y organizadores de eventos. Durante años realizaron además la cartelería y publicidad de la cancha de Chacarita Juniors.

Hoy cuentan con tres máquinas de gran formato y trabajan principalmente con lonas y vinilos. Hacen cartelería, señalización, gráfica vehicular y todo tipo de impresiones. También producen tarjetas, carpetas, folletos, planchas de stickers, boletines, cuadernos de calificaciones, trofeos y kits de bienvenida para empresas. A eso suman trabajos especiales que combinan acrílico, madera, hierro e impresión 3D, e incluso señalización en Braille.

Una PyME que también asesora y forma

Pero una parte importante del trabajo está antes de la impresión. “Nosotros asesoramos al cliente en los materiales, los colores y los diseños”, cuenta Cecilia. Esa atención al detalle es, según explican, una de las diferencias frente a otras gráficas del distrito. “No seremos de los más baratos, pero tenemos una ventaja competitiva en calidad y terminación”, sostiene.

El vínculo con la comunidad no termina en los clientes. Desde hace más de diez años la empresa participa de programas de pasantías para estudiantes. Cecilia, además, es profesora en el Colegio San Antonio de Padua de José León Suárez. A partir de ese vínculo, alumnos de séptimo año realizan allí sus prácticas y conocen de cerca el funcionamiento cotidiano de una PyME. Además, este año dieron un paso más: incorporaron estudiantes de escuelas de educación especial. Una de las primeras experiencias comenzó con una alumna de la Escuela Maitén, que participa en tareas sistemáticas, como el pegado de cartones para los rascadores de gatos que actualmente están desarrollando.

Así, el espacio de trabajo se convierte también en un lugar de aprendizaje, donde los jóvenes pueden acercarse al mundo laboral, adquirir herramientas y descubrir nuevas posibilidades.

Reutilizar, crear y buscar nuevos caminos

La preocupación por aprovechar los materiales también forma parte de la empresa. Las lonas que utilizan para fondos de escenarios, por ejemplo, pueden durar entre cinco y siete años a la intemperie, aunque muchas veces se utilizan solamente una vez. Por eso comenzaron a darles una segunda vida, como bolsas y empaques.

En un contexto económico que describen como difícil y con materias primas mayormente importadas, el objetivo es poder continuar. “Queremos mantenernos. El crecimiento ya lo corrimos un poco a un lado”, reconoce Cecilia. Pero eso no significa dejar de buscar alternativas. Uno de los próximos proyectos es desarrollar productos menos personalizados -como agendas y planchas de stickers- para vender al público, mayoristas o librerías.

La idea es complementar la gráfica personalizada con una línea de productos más estandarizados que permita generar ingresos cotidianos y darle mayor estabilidad al negocio.

Casi tres décadas después de aquel primer trabajo para el kiosquero de enfrente, Cecilia y Federico siguen apostando a lo mismo que los trajo hasta acá: trabajo, cercanía y creatividad. Una empresa que nació en Villa Ballester, creció junto a sus vecinos y hoy, además de producir, genera empleo, forma jóvenes y busca nuevas maneras de seguir adelante.


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